Archivo mensual: agosto 2017

FRAGATA MERCEDES: LA HISTORIA CONTINUA

SARMIENTOEmpieza la pretemporada con un inusitado acúmulo de victorias del Real Madrid, aparte de un señalado abordaje, en puertas del estrecho de Malaca, entre el destructor americano JOHN S. MCAIN y el petrolero de 30.000 toneladas ALNIK; lo curioso de este último caso es que ha sido el petrolero el que ha embestido -con el bulbo- al destructor, que, aparte del agujero correspondiente, ha sufrido pérdida de 10 tripulantes. Esperemos que este lamentable incidente tenga las menores consecuencias, y los daños puedan subsanarse lo mejor posible.

Todo este espectacular comienzo tal vez haya podido dejar un poco al margen otra noticia que afecta directamente a esta web, y es el “revival” del célebre caso de la fragata MERCEDES del Real Tránsito de Caudales naufragada en octubre de 1805 frente al cabo Santa María portugués, en el saco de Cádiz, con un tesoro valorado en 830.000 pesos fuertes de plata procedentes de Montevideo, donde hizo escala el buque procedente del Perú. Historia completa, incluida fraudulenta recuperación del tesoro, incluida en el libro de Víctor San Juan EXTRAÑOS SUCESOS NAVALES, publicada por editorial Nowtilus y que este mes de agosto ha vuelto a ser nº 1 en Amazon dentro de su apartado de materias. Hagamos una breve reseña de esta historia.

Allá por el año 1803 aparecieron en el puerto de Montevideo tres ajadas y maltrechas fragatas, ASUNCION, NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES y SANTA CLARA, que, al mando del jefe de escuadra don Tomás de Ugarte, procedían del lejano puerto de El Callao, en Lima, cargadas con casi tres millones de pesos fuertes del cobro de impuestos en el virreinato del Perú. A pesar de cruzarlo a favor de los vientos predominantes, el cabo de Hornos pasó factura y, de resultas de ello, la ASUNCION no pudo volver a zarpar, destrozada, ni tampoco Ugarte, que falleció por enfermedad. Quedaba así el gobernador de Montevideo, don José de Bustamante, con la responsabilidad del tesoro y su transporte a España, lo que resolvió sustituyendo la fragata averiada por su propio buque insignia, la fragata MEDEA  de 44 cañones, tomando personalmente el mando de la agrupación; que, muy pronto, y de forma completamente casual, se vió engrosada con la fragata LA FAMA la cual, procedente de la flota vueltamundista de Filipinas del jefe de escuadra Alava, se había separado de ésta en el océano Indico a causa de una vía de agua. Serían cuatro finalmente las naves que, cargadas con más de cuatro millones de pesos fuertes de plata -un tesoro importantísimo para la época- zarparon de Montevideo rumbo a Cádiz para una travesía de casi dos meses, repletas también de pasajeros, para uno de los viajes más desgraciados que se pueda imaginar.

Puesto que, en efecto, el servicio de espionaje británico ya le había echado el ojo a semejante botín y, a pesar de no estar Inglaterra en guerra contra España, remitió al comodoro Moore con cuatro “superfragatas” -INDEFATIGABLE, MEDUSA, LIVELY y AMPHION, sólo equiparables a la MEDEA, puesto que las tres restantes españolas eran fragatas clásicas, de 34 cañones- para sorprender a Bustamante. Así fue, lo logró y cuando Bustamante no se quiso dejar robar la cartera yendo por la fuerza a Gibraltar (como el inglés pretendía) el británico abrió fuego, volando por los aires la MERCEDES y cayendo prisioneras las otras tres. Sólo la FAMA opuso una mínima resistencia para escapar, pero acabó siendo reducida. El incidente trajo la consabida declaración de guerra que condujo a la subsiguiente batalla de Trafalgar, un año despues, y, a pesar de las numerosas víctimas ocasionadas (270 españoles, muchos civiles, perecieron) los ingleses siempre se mostraron remisos con las indemnizaciones, y cuando no ignoran el hecho, lo valoran como éxito de su espionaje, en vez de la felonía, atropello y acto de piratería asesina que realmente fue.

En fin, pasaron los años, que siempre lo sepultan todo, y alguien cayó en la cuenta de que en el fondo del mar, a unas 100 millas de Gibraltar y unos 1.100 metros de profundidad, esperaban ochocientos y pico mil pesos fuertes de plata; la empresa americana Odyssey decidió encontrarlos, y, haciendo pasar su búsqueda por la de un buque inglés -el SUSSEX- solicitó los correspondientes permisos a la Junta de Andalucía con la ahora demostrable mala fe de incumplir todas las condiciones impuestas: buscar sólo un buque inglés, trabajar con un solo barco y tener a bordo un inspector español. Odyssey no sólo trabajó en la MERCEDES, sino que, para despistar, hizo su campaña con hasta tres buques que volvieron locos a Guardia Civil y Armada Española, además de no aceptar ningún tipo de supervisión a bordo.

Semejante conducta trajo una auténtica “guerra de baja intensidad” de 2002 a 2007 entre España y Odyssey, que, a pesar de brillantes momentos para las armas españolas como cuando la patrullera DESCUBIERTA apresó el ODYSSEY EXPLORER y lo condujo a Algeciras, pareció finalizar cuando la empresa americana, de forma subrepticia y con la complicidad de Gibraltar, conseguía evacuar a EE. UU. a través del famoso aeropuerto de la colonia 550.000 pesos fuertes rescatados del fondo del mar, que sólo un tonto podía ignorar de dónde procedían, y que inmediatamente se anunciaron para su venta en Internet.

España, como es lógico, reaccionó ante esta segunda felonía (esta vez material, el expolio y saqueo de una propiedad del estado español) y, mediante sendos procesos ante la Corte del Estado de Florida que llevó el abogado americano James Goold, consiguió vencer a Odyssey en los tribunales y rechazar el recurso posterior presentado el año 2009. De resultas de lo cual, en 2013 dos Hércules del Ejército del Aire español trajeron a suelo patrio los famosos 550.000 euros, que hoy, en diversos museos, forman parte del patrimonio nacional. Todo parecía concluido, al fin, y menos mal para el expoliado, pero resulta que no: la MERCEDES continuará dando titulares puesto que el mejor buque para trabajos sumergidos del gobierno español, SARMIENTO DE GAMBOA, ha iniciado el aguas del Golfo de Cádiz trabajos para la recuperación de los restos que puedan quedar en el profanado yacimiento de la fragata. El propósito -del que no dudamos- es encontrar todas las piezas arqueológicas que se pueda y rescatar las que están en peligro de deterioro, pero digo yo que, si hacemos una sencilla resta, deben quedar por ahí esturreados en el fondo del mar 250.000 pesillos fuertes que a nadie vendrían nada mal, y que si se rescatan y ponen a buen recaudo, pues mejor. Así, al menos, los íntegros Ugarte y Bustamante, y las 270 víctimas de este lamentable suceso, quedarían correctamente compensados si no de su sacrificio, al menos sí de su entrega.

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