APARECE EL “FOUGUEUX”

dougoay-trouin

Aunque a veces nos parezcan leyenda, o etéreos fantasmas perdidos de la Historia, esa especie de cuento del que todos se olvidan por preferir la mucho más sugerente realidad virtual de Internet, la auténtica verdad está ahí, reposando y dormida, hasta que algún brusco “despertador” se encarga de sacarla a la luz. Hoy tenemos que hacernos eco, como tantas otras veces en estas páginas, del descubrimiento de un buque hundido; pero, en esta ocasión, no se trata de un galeón cargado de tesoros o un vice-“Titanic” preparado para ser objeto de leyenda y megalomanía, sino de un auténtico clásico, verdadero héroe en cuya compañía (y la de 32 barcos más) iniciamos hace ya más de 20 años la aventura literaria de sumergirnos en la Historia naval: nada menos que el navío francés FOUGUEUX, protagonista -tal vez un poco secundario- de la batalla de Trafalgar, que acaba de volver a la vida, y las cabeceras de los medios, gracias a unas tormentas destempladas en el golfo de Cádiz, que lo han sacado de su cómodo reposo.

El FOUGUEUX (“Fogoso”, “Impetuoso”) era uno de los navíos franceses de 74 cañones del almirante francés Pierre Charles Villeneuve que, con su homólogo español Federico Gravina, se enfrentó en octubre de 1805 a la flota británica de Horacio Nelson y Cuthbert Collíngwood en aguas de Cádiz. Estaba al mando de un capitán asimilado de la marina mercante, Louis-Alexis Baudouin, y, cuando afronta la célebre batalla, era todo un veterano, pues, a diferencia del resto de navíos franceses (en su gran mayoría de reciente construcción o de la época del Directorio), procedía del período monárquico borbónico, el “Ancient Régime” anterior a la Revolución de 1789. Salió de Cádiz encuadrado en la Segunda Escuadra del brigadier y jefe de escuadra español Ignacio María de Alava, con su enseña en el SANTA ANA de 120 cañones. En concreto, navegaba por la estela, como matalote de popa, del SANTA ANA, siendo seguido por el también español MONARCA de Argumosa.

La Segunda Escuadra tuvo el honor de recibir la acometida de la Escuadra del almirante inglés Collingwood, con el 100 cañones ROYAL SOVEREIGN, al que seguía el BELLEISLE del capitán William Hargood. Ambos colosos -SANTA ANA y ROYAL SOVEREIGN- se enzarzaron en duelo singular, y el FOUGUEUX, que debió quedar muy a sotavento tras la famosa virada por avante, consideró apropiado orzar, librando este combate, abordó ligeramente al BELLEISLE y continuó navegando hacia el Centro, donde Nelson y Villeneuve decidirían su suerte. Es decir, escogió, “motu propio”, el combate más importante de la batalla, relegando escenarios secundarios.

Lo consiguió espectacularmente. En aquel momento, el 100 cañones VICTORY, de Nelson, acababa de aferrarse al REDOUTABLE del comandante Lucas para el combate en el que perecería en gran almirante británico. En su apoyo, por fuera, acudió el TEMERAIRE del capitán Eliab Harvey, otro potentísimo 100 cañones, “estrujando” al intrépido REDOUTABLE en un abrazo mortal. Baudouin, viendo semejante coyuntura, decidió abarloarse por su costado libre al TEMERAIRE, estableciéndose así un formidable campo de batalla de cuatro barcos, dos franceses y dos ingleses, luchando ferozmente y donde los hombres morían por docenas. Pero mientras que los británicos eran buques de 100 cañones con artillería pesada de 42 libras, los franceses eran sólo de 74 con las piezas más grandes del 36. Además, el MARS inglés, viendo la desfavorable coyuntura del TEMERAIRE (abordado por ambos costados) le apoyó castigando al FOUGUEUX por la banda que le quedaba libre. Tres navíos, pues, británicos de 100 cañones contra dos franceses de 74.Esta superioridad permitió a las más numerosas tripulaciones británicas derrotar a los franceses a pesar del arrojo y coraje con el que éstos últimos combatieron. Los cañones del 42 del VICTORY y el TEMERAIRE, disparando prácticamente a quemarropa, desfondaron los cascos del REDOUBTABLE y el FOUGUEUX, que quedaron, literalmente, para el arrastre. Baudouin pereció luchando en la batalla. Cuando ambos buques fueron capturados, se consideró imposible salvarlos dados los daños sufridos, por lo que fueron abandonados a su suerte y se hundieron tras haber cumplido con el deber.

Los restos del navío, hundidos frente a la playa de Camposoto, en Sancti Petri, han sido hallados mediante un original método de reproducción de las condiciones locales despues de la batalla por un modelo de ordenador, a cargo de técnicos y científicos de la Universidad de Cádiz (UCA) que, puestos en contacto con expertos franceses, han confirmado la nacionalidad de los restos del navío, en especial a través de la indumentaria (los botones). Faltan, eso sí, más de la mitad de los cañones, lo que hace pensar que los saqueadores de tesoros ya han pasado por allí. Lo importante es que ahora, 211 años despues del drama, vuelve el FOUGUEUX para recordarnos su gesta. Al viejo bravo aún deben quedarle arrestos para hacer su propia reivindicación, así que no le desairemos, y en vez de adorar becerros de oro como esa estúpida fiesta cursi del Halloween, dediquemos homenaje sobrio y sincero, en plena época de los difuntos, a este héroe bizarro que vuelve para recordar sus hazañas.

Nota: la foto es del DOUGUAY TROUIN, compañero del FOUGUEUX en la batalla y también capturado en Trafalgar.

 

 

 

 

 

 

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