Archivo mensual: octubre 2016

APARECE EL “FOUGUEUX”

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Aunque a veces nos parezcan leyenda, o etéreos fantasmas perdidos de la Historia, esa especie de cuento del que todos se olvidan por preferir la mucho más sugerente realidad virtual de Internet, la auténtica verdad está ahí, reposando y dormida, hasta que algún brusco “despertador” se encarga de sacarla a la luz. Hoy tenemos que hacernos eco, como tantas otras veces en estas páginas, del descubrimiento de un buque hundido; pero, en esta ocasión, no se trata de un galeón cargado de tesoros o un vice-“Titanic” preparado para ser objeto de leyenda y megalomanía, sino de un auténtico clásico, verdadero héroe en cuya compañía (y la de 32 barcos más) iniciamos hace ya más de 20 años la aventura literaria de sumergirnos en la Historia naval: nada menos que el navío francés FOUGUEUX, protagonista -tal vez un poco secundario- de la batalla de Trafalgar, que acaba de volver a la vida, y las cabeceras de los medios, gracias a unas tormentas destempladas en el golfo de Cádiz, que lo han sacado de su cómodo reposo.

El FOUGUEUX (“Fogoso”, “Impetuoso”) era uno de los navíos franceses de 74 cañones del almirante francés Pierre Charles Villeneuve que, con su homólogo español Federico Gravina, se enfrentó en octubre de 1805 a la flota británica de Horacio Nelson y Cuthbert Collíngwood en aguas de Cádiz. Estaba al mando de un capitán asimilado de la marina mercante, Louis-Alexis Baudouin, y, cuando afronta la célebre batalla, era todo un veterano, pues, a diferencia del resto de navíos franceses (en su gran mayoría de reciente construcción o de la época del Directorio), procedía del período monárquico borbónico, el “Ancient Régime” anterior a la Revolución de 1789. Salió de Cádiz encuadrado en la Segunda Escuadra del brigadier y jefe de escuadra español Ignacio María de Alava, con su enseña en el SANTA ANA de 120 cañones. En concreto, navegaba por la estela, como matalote de popa, del SANTA ANA, siendo seguido por el también español MONARCA de Argumosa.

La Segunda Escuadra tuvo el honor de recibir la acometida de la Escuadra del almirante inglés Collingwood, con el 100 cañones ROYAL SOVEREIGN, al que seguía el BELLEISLE del capitán William Hargood. Ambos colosos -SANTA ANA y ROYAL SOVEREIGN- se enzarzaron en duelo singular, y el FOUGUEUX, que debió quedar muy a sotavento tras la famosa virada por avante, consideró apropiado orzar, librando este combate, abordó ligeramente al BELLEISLE y continuó navegando hacia el Centro, donde Nelson y Villeneuve decidirían su suerte. Es decir, escogió, “motu propio”, el combate más importante de la batalla, relegando escenarios secundarios.

Lo consiguió espectacularmente. En aquel momento, el 100 cañones VICTORY, de Nelson, acababa de aferrarse al REDOUTABLE del comandante Lucas para el combate en el que perecería en gran almirante británico. En su apoyo, por fuera, acudió el TEMERAIRE del capitán Eliab Harvey, otro potentísimo 100 cañones, “estrujando” al intrépido REDOUTABLE en un abrazo mortal. Baudouin, viendo semejante coyuntura, decidió abarloarse por su costado libre al TEMERAIRE, estableciéndose así un formidable campo de batalla de cuatro barcos, dos franceses y dos ingleses, luchando ferozmente y donde los hombres morían por docenas. Pero mientras que los británicos eran buques de 100 cañones con artillería pesada de 42 libras, los franceses eran sólo de 74 con las piezas más grandes del 36. Además, el MARS inglés, viendo la desfavorable coyuntura del TEMERAIRE (abordado por ambos costados) le apoyó castigando al FOUGUEUX por la banda que le quedaba libre. Tres navíos, pues, británicos de 100 cañones contra dos franceses de 74.Esta superioridad permitió a las más numerosas tripulaciones británicas derrotar a los franceses a pesar del arrojo y coraje con el que éstos últimos combatieron. Los cañones del 42 del VICTORY y el TEMERAIRE, disparando prácticamente a quemarropa, desfondaron los cascos del REDOUBTABLE y el FOUGUEUX, que quedaron, literalmente, para el arrastre. Baudouin pereció luchando en la batalla. Cuando ambos buques fueron capturados, se consideró imposible salvarlos dados los daños sufridos, por lo que fueron abandonados a su suerte y se hundieron tras haber cumplido con el deber.

Los restos del navío, hundidos frente a la playa de Camposoto, en Sancti Petri, han sido hallados mediante un original método de reproducción de las condiciones locales despues de la batalla por un modelo de ordenador, a cargo de técnicos y científicos de la Universidad de Cádiz (UCA) que, puestos en contacto con expertos franceses, han confirmado la nacionalidad de los restos del navío, en especial a través de la indumentaria (los botones). Faltan, eso sí, más de la mitad de los cañones, lo que hace pensar que los saqueadores de tesoros ya han pasado por allí. Lo importante es que ahora, 211 años despues del drama, vuelve el FOUGUEUX para recordarnos su gesta. Al viejo bravo aún deben quedarle arrestos para hacer su propia reivindicación, así que no le desairemos, y en vez de adorar becerros de oro como esa estúpida fiesta cursi del Halloween, dediquemos homenaje sobrio y sincero, en plena época de los difuntos, a este héroe bizarro que vuelve para recordar sus hazañas.

Nota: la foto es del DOUGUAY TROUIN, compañero del FOUGUEUX en la batalla y también capturado en Trafalgar.

 

 

 

 

 

 

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GRANDES BATALLAS NAVALES DESCONOCIDAS

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Aquí lo teneís, disponible en Librería Robinsón desde el 5 de noviembre de 2016, Amazon, Casa del Libro, Fnac, etc. El nuevo libro de Víctor San Juan, tras largo tiempo “en el horno”, buscando el otro lado de las más famosas batallas navales, aquéllas de las que habeís oído hablar o no, los barcos y almirantes de los que os gustaría saber algo más, las circunstancias que nunca se terminaron de entender o sobre las que quedó una sombra de duda; todo investigado con rigor y expuesto con amenidad y clara intención divulgativa.

Encontrareís aquí las tres batallas navales que se dieron en la TOMA DE CONSTANTINOPLA; a continuación, en capítulo que integra a ingenieros de obras y a marinos EL PUENTE DE FARNESIO y la batalla naval librada en torno a él durante la conquista de Amberes dentro de las guerras de Flandes,  la batalla de Vélez-Málaga librada en el intento de recuperación de GIBRALTAR, la batalla de LOS ABROLHOS o PERNAMBUCO en la que el almirante Oquendo combatió contra los holandeses, la BATALLA DE NAVARINO, el inquietante Lord Cochrane y el resolutivo Edward Codrington, la BATALLA DE LISSA, espolonazos en el Adriático con personajes como Persano y Teguettoff, la BATALLA DEL YALU apasionante y muy poco conocida entre chinos y japoneses, la BATALLA DE ULSAN en la que combatieron los heroicos cruceros de Vladivostok, la BATALLA DE NARVIK donde desapareció toda una flotilla de destructores alemanes, la conocida BATALLA DEL RIO DE LA PLATA con un nuevo enfoque, la increíble BATALLA DE LA ISLA SAVO (rotunda victoria japonesa), y las no menos apasionantes BATALLAS DE GUADALCANAL, siempre perdidas en la confusión, y el TOKIO EXPRESS, convoyes de destructores japoneses.

Todo un volumen de entretenimiento para los adictos al género y de divulgación en general para el gran público, en la línea de otros publicados por el autor como 22 DERROTAS NAVALES BRITANICAS, TOLON 1744, LA BATALLA NAVAL DE LAS DUNAS o TRAFALGAR, TRES ARMADAS EN COMBATE. Nuevo libro para estas fiestas que esperamos satisfaga a sus lectores con la firma inconfundible de Víctor San Juan en esta su Vigésima Edición (libro nº 20 publicado), y todos de barcos, ni que decir tiene.

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EL ALMIRANTE DE RUYTER

Parece que Televisión Española ha querido alegrarnos la entrada en el mes de octubre el pásado sábado por la noche con la emisión de la pelícucula ALMIRANTE que no es otra cosa que una biografía “peliculada” de la vida del almirante holandés Michiel De Ruyter, que en la segunda mitad del siglo XVII se hizo famoso luchando contra la Inglaterra de Carlos II Estuardo y la Francia de Luis XIV, el “Rey Sol”. La película procura seguir, dentro de los habituales cauces cinematográficos, la vida de este marino, muy famoso y apreciado en Holanda. Y lo hace bastante bien en lo personal y lo político, retratando las luchas de poder en las que tuvo que sobrevivir, entre los republicanos hermanos De Witt y los orangistas de Guillermo III, que, por cierto, acabaría siendo rey de Inglaterra. Terribles las imágenes del linchamiento de los hermanos De Witt, casi el “centro” de la película, que hacen reflexionar acerca de aquéllo de que los holandeses eran “civilizados” en la época.

Pero en lo que la película es fantástica es en las escenas navales de veleros, que se han cuidado con verdadero esmero y se recrean espectacularmente, mostrando lo que eran los increíbles navíos de aquel momento histórico, normalmente tan desconocido en España: la Segunda Guerra angloholandesa, que tuvo episodios inigualables como la batalla de los Cuatro Días o el Raid del Medway. Es una pena que, por el forzoso constreñimiento temporal al que se ve sometido el film, no se hayan desgranado correctamente estos momentos históricos. La batalla de los Cuatro Días apenas es un combate de cinco minutos (cuatro días muy cortos), y el Raid del Medway se ve como un asalto de apenas instantes en los que los holandeses se llevan del estuario del Támesis el buque insignia inglés ROYAL GEORGE, ex NASEBY. El buque de Albemarle (al que se hace tomar un té en plena batalla para recrear su pretendida fatuidad, una completa falsedad) se identifica como “Buque de Su Majestad la Reina”; sólo podemos recordar que, en aquel momento, la “reina” era Carlos II Estuardo, al cual, aunque de tendencias dudosas y lleno de maldad, todavía se le tiene en la Historia por varón. También, cuando De Ruyter llega a la Cámara de Gobierno holandesa con los adornos del castillo de popa del ROYAL GEORGE como triunfo (conservados en el Rijkmuseum de Amsterdam), se les llama los “mascarones de proa” del buque insignia inglés, cometiendo un error longitudinal de toda una eslora.

En fin, pequeños, como vemos, detalles para una película excesivamente pro-holandesa y de ridiculización de Inglaterra y su rey, que no está mal de vez en cuando que los que tanto han abusado de esta medicina prueben un poco de ella. Así que, como nos han gustado también mucho las escenas navales hechas con medios informáticos, tres hurras por el ALMIRANTE, y sólo añadir que, para el que quiera conocer estos hechos con detalle, teneís dos libros de Víctor San Juan, TOLON 1744; BATALLA TRAS RESURGIR DE LAS CENIZAS, y 22 DERROTAS NAVALES BRITANICAS, en las que se examinan largamente. Ambas están a vuestra disposición, física y vía Internet, en la Librería Naútica Robinsón. Y la película seguro que la podeís bajar en Internet los que os la hayaís perdido. Así pues, cine, palomitas y lectura para los sábados de lluvia en ciernes.

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