MODERN EXPRESS y la casualidad

De nuevo el invierno del golfo de Vizcaya, con olas de ocho metros, ha ganado el pulso dejando a la deriva y con la carga corrida a un moderno carguero, el panameño MODERN EXPRESS, tan moderno que, para no perder la cubertada, por encima de su casco tiene esa curiosa “carpa sólida” con la que se evita que las cosas caigan al agua; precisamente por ello, no puede librarse de ningún peso para favorecer la estabilidad en caso de emergencia como parece ser el presente, llegando al apuro correspondiente como es ahora el de este gran buque, que, conservando flotabilidad, ha tenido que ser evacuado por toda su tripulación filipina al adquirir una escalofriante escora de 50 grados a estribor. Salvamento Marítimo español, con sus sufridos y heroicos helicópteros, se ha hecho cargo de la gente, mientras los franceses se han quedado con el “muerto”, el barco, que esperan poder llevar a puerto.

Llama verdaderamente la atención la casualidad, pues precisamente en este mes de febrero publicamos el libro EXTRAÑOS SUCESOS NAVALES en el que figura (en el capítulo “El filo de la Navaja”) un caso curiosamente similar, el del FLYING ENTERPRISE de 1951, que estuvo nada menos que doce días con la carga corrida en los accesos occidentales al Canal de La Mancha, también con una escalofriante escora de 50 a 60 grados -en este caso a babor- sin máquina y con graves fallos estructurales pero a flote, acabando por tumbarse del todo e irse a pique cuando se le remolcaba al sur de Inglaterra. El divulgador de este caso fue Luis Jar, en la Revista General de Marina de diciembre de 2006, con el título “El Hombre que no se Quería Marchar”, que recomendamos encarecidamente.

Y se preguntarán ustedes ¿qué tiene de extraño un suceso tan dramático?.  Pues tal vez nada salvo la casualidad el MODERN EXPRESS, pero el FLYING ENTERPRISE sin duda mucho, pues su capitán, Henrik Carlsen, se quedó a bordo durante ¡doce días!, logrando finalmente un aliado del buque remolcador y logrando ponerse finalmente a salvo evacuando el barco ¡andando sobre la chimenea!. El capitán Carlsen fue tan famoso en su época que incluso hoy podemos degustar la cerveza con la que se hizo honor a su nombre. ¿Qué se hará o dirá en memoria del capitán del MODERN EXPRESS?. Evidentemente, poco, y tampoco tenemos nada que reprocharle. Pero lo del capitán Carlsen nos motiva mucho más.

Las últimas noticias parecen positivas; aunque la escora del barco no ha podido ser corregida, y ha llegado a estar a sólo 20 millas de la costa francesa, se ha podido hacer firme un remolque y se intenta llevarlo a Bilbao, aunque habrá que hacer algo con la escora, que impide el acceso y maniobra en puerto, además del peligro para la instalación portuaria que tendrá que valorar si se puede hundir o zozobrar cuando ya esté dentro (se han pedido casi 22 millones de euros de garantía por los posibles destrozos). Del asunto se han hecho cargo profesionales de la veterana empresa holandesa de salvamento Smit, desde la fragata francesa PRIMAUGUET, y ponen la “fuerza bruta” los remolcadores españoles CENTAURUS (que asume el remolque del buque), RIA DE VIGO y SANTA MARIA DE MAEZTU, todos contratados. Finalmente, ayer día 3 por la tarde entró en puerto el MODERN EXPRESS, en operación de salvamento digna de elogio. Todo acabó bien de lo que, por una vez, y en la mar, no nos podemos quejar. Ahora habrá que adrizar y poner “seguro” el barco antes de vuelva a dar otro susto. y la próxima vez ¡cuidado con las prisas y la estiba!.

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