ABANDONADOS, INCENDIADOS, ESTRELLADOS…

Vaya primavera que llevamos. ¡Vaya primavera!. Empezó el pesquero ruso OLEG prendiéndose fuego en Canarias y hubo que sacarlo fuera, claro, como se ha hecho toda la vida y manda la experiencia porque la Historia nos recuerda célebres casos de barcos que, incendiados en puerto, tuvieron luego la mala iniciativa de explotar (especialmente si tenían explosivos o combustibles en su interior) contándose inmensas tragedias de varios centenares de víctimas, muchas de ellas civiles. Pero entonces ¡ay! con la iglesia hemos topado, la sagrada religión ecológica de nuestros días, que no permite andar por ahí fastidiando ecosistemas que constituyen la inmensidad del todo fuera del puerto; así que, balanceándose en precario en la frontera entre el puerto y el “no puerto” -que es todo lo demás- ¿Qué hacemos con un buque siniestrado?.

Estando el innombrable partido del PRESTIGE en el poder ¡Horror! no podía hacerse otra -serán guarros y corruptos- que sacar el barco fuera, y va el impresentable del OLEG y se hunde enguarrándolo todo con sus “hilillos”, que varios pundonorosos robots submarinos tratan ahora de taponar. Los pueblos que no aprenden ¿están condenados a repetir su historia?. Porque, queridos señores del “Nunca mais”: ¿quién le ha reprochado al armador del OLEG  explotar un barco en semejante estado?¿quién ha apelado a su seguro, a las autoridades navieras, para que eviten que estos candrays anden por ahí?¿quién se lo pidió al armador del PRESTIGE?. Nadie, se fueron y se irán todos de rositas porque es más cómodo dedicarse a la política y los medios de comunicación, y que los barcos de mierda, con todo su desplazamiento, continúen siendo arma arrojadiza para el demagogo de turno. Así, habremos de ver alguna más repetición de la jugada; como la moviola del fútbol.

No acababa el OLEG de extender su pringoso contenido por las playas de las islas afortunadas, cuando va un ferry italiano de la Transmediterránea ??? Esto qué es??? y se pega fuego en la proximidad de otra bellísima isla, la de Dragonera, camino de Valencia. Pero ¿qué hace un ferry italiano de segunda o tercera mano cubriendo servicios de la honrosa compañía de bandera de nuestras costas?. Pues, ni más ni menos, que la “Guerra Sucia”, el servicio de todos los días, pues los altos ejecutivos y de marketing financiero patrios han decidido que los ferrys, como los coches, los taxis y las señoras de placer se alquilan, no se compran, porque así salen mucho más baratos. Si pasa algo, para eso están los seguros.

A todos nos habría gustado ver dónde coño (con perdón) estaban los seguros cuando el condenado SORRENTO, incendiado como una falla valenciana, se balanceaba en la misma cuerda floja que el OLEG y el malhadado PRESTIGE, en puertas de un parque natural, cargado de combustible y venga con la vaina de si lo llevamos mar adentro o a un puerto de refugio, que luego nadie quiere ser por la sencilla razón de que a nadie le gusta -como es lógico- que le tiren la basura de otros en la puerta de su casa. Los señores de Sagunto, donde acabó llevándose el SORRENTO cuando, por purita suerte, no se hundió, tienen toda la razón al quejarse. Pero algo había que hacer, eso está claro, y la señora Pastor puede apuntarse un gallifante en su haber por la buena gestión de esta “micro crisis” que los de siempre ya estaban frotándose las manos para aprovechar como arsenal político. Ahora, los gestores de la Transmediterránea que con sus actos irresponsables provocan desastres “económicos” como éstos, de rositas escaparán, no les quepa duda, y más si tienen carné político en la cartera.

No acababan de allanarse las aguas con estos incendios de otros tiempos ( los barcos eran de madera, que ardía estupendamente) cuando nos enteramos del increíble accidente, con tres muertos, de un velero de 11 metros en la zona de Es Pujols, en la costa de levante de Formentera. La primara vez que visité aquella costa recuerdo que me llamó la atención los restos del naufragio de un catamarán en la zona, y luego vino, hace unos años, lo del accidente del Bavaria en el islote Espardell. Esta costa, es sabido, es una trampa con viento del norte y quien fondea por allí se juega, como mínimo, el barco, y, como se ha visto, también la vida. Pero nada, no aprendemos. ¿Qué diablos nos está pasando?. Y luego viene la tragedia del Mar de Andamán -no de Anmadán, como decían ayer en la televisión- donde miles de personas se mueren de asco “varados” -siempre según fuentes televisivas- a bordo de barcos de refugiados que ningún puerto quiere admitir. Menuda imagen de la mar y los barcos, no varados en una playa, desde luego; pero, por una vez, reconozco que la expresión metafórica de un profano resulta de lo más esclarecedora: varados en nuestra propia estulticia e insensibilidad social. Cada vez a peor, con más cretinos, ignorantes e irresponsables a bordo y en torno a los barcos, y sin que nadie con sentido común haga nada por remediarlo. ¿Dónde están las maravillosas instituciones internacionales que cuestan un huevo y no valen para nada?. Si seguimos así, la crónica de los desastres no habrá hecho más que empezar. Si no empezamos a colaborar todos con un un poco de cuidado y sentido común, sucederán cosas que antes, hace unos años, no se podrían ni sospechar. Bien para atrás que vamos, como los cangrejos.

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