Archivo mensual: diciembre 2013

OPERACION TRIUNFANTE

Tiene nuestro querido amigo y decano de las letras naúticas, aparte de abnegado constructor de obras literarias faraónicas como las que acomete, don Luis Delgado, una novela -formando parte de su “Saga Marinera”- conocida como “El Navío Triunfante”, supongo única obra del género acerca de este glorioso buque de la Armada, uno de los construidos bajo la supervisión de Jorge Juan a mediados del siglo XVIII con el Marques de La Ensenada promocionando la magna empresa, consistente en construir en menos de quince años cincuenta navíos para la Armada, creo que el récord de todos los tiempos, al menos dentro de nuestras fronteras. La singularidad del Triunfante es que es el único de aquéllos que queda entero, aunque sea en el fondo del mar, donde ha reposado el sueño de los justos durante más de dos siglos. Está en el fondo de la bahía de Rosas y en no mucha profundidad, al parecer en bastante buen estado dadas las circunstancias, hecho conocido desde hace muchos años, donde ha sido fuente de restos arqueológicos para la Armada y ahora parte del inventario de tesoros subacuáticos de la Generalitat, cuya legislación lo protege ahora como entiende debe hacerse.

Lo que sorprende es que ahora, en 2013, Televisión Española nos deslumbra en pleno noticiario navideño anunciando la “novedad”, a la que se prestará la debida atención con el correspondiente documental divulgativo; si se encuentra el patrocinio correspondiente, claro, porque, si no, el Triunfante proseguirá su sueño eterno de auténtico desconocido absolutamente registrado, ubicado y hasta literalizado por quienes saben del tema, pero a los que nadie hace ni caso en los medios, pues hay temas -corrupción, asesinatos, desastres, presos en la calle- que interesan y “ponen” mucho más al auditorio. La nueva del Triunfante resulta tan absurda y estrambótica que ni la saben redactar, y a la pobre presentadora -encantadora, por cierto, y especialista en relevos de sus vacacionadas compañeras que, estando ella, podían quedarse para siempre en su lugar de descanso- le cuesta hacer coherente lo que está contando, porque si nadie ha descubierto el Triunfante ¿donde está la novedad? y, si lo que se busca es patrocinio ¿es el sitio más apropiado el telediario?.

Pero así es como funciona esta maravillosa televisión de profesionales intachables y de alto standing, casi todos de vacaciones por Navidad y que no saben ni que hacer con una noticia interesante y maravillosa como la del Triunfante, además de costarnos docena de huevos. Aunque supongo que don Luis ya habrá informado a los  interesados en su libro, sepan ustedes que el Triunfante formó parte de una familia conocida como los “Doce Apóstoles”, o mejor, los Apostólicos, pues no fueron doce sino algunos más y, a pesar de llevar todos la encomienda de algún santo -imprescindible en navío español, por si truena Santa Bárbara- se les conoce por su apodo, que siempre mola más. Los construyeron en El Ferrol, entre 1750 y 60, los maestros Turner y Rooth, materializando primero los dos prototipos Aquilón y Oriente, y, despues, la gran familia, que constó de los Magnánimo, Brillante, Neptuno, Gallardo, Guerrero, Dichoso, Diligente, Monarca, Vencedor, Glorioso (2º), Triunfante, Héctor, Eolo y Campeón. Casi nada.

Esta estupenda camada de barcos, de lo mejor que se ha hecho nunca, sembró los mares durante casi ¡un siglo! de nuestra historia. Aunque algunos cayeron pronto por mala madera o pudrición de la misma -Eolo y Campeón, este último sin nada que ver con las gasolineras- y otros acabaron en las sempiternas manos del inglés (el Neptuno y el Aquilón cayeron en la toma de La Habana de 1762 y el Monarca y el Diligente en la batalla de la Luz de Luna de la Guerra de las Trece Colonias en 1780) e incluso algunos fueron pasto de crueles incendios, como el Brillante en Cartagena y el Gallardo en Trinidad -ambos tras larguísimos y destacados servicios- al menos siete de los Apostólicos registraron notabilísimas carreras, de los cuarenta a los ¡92 años! de servicio en algún caso, y fueron los Oriente, Magnánimo, Gallardo, Guerrero, Vencedor, Glorioso (2º) y, cómo no, el Triunfante.

No pretenderé abusar de don Luis sugiriéndole abordar también todas estas historias, bien merecedoras de ello y de su pluma, por otra parte. Tal vez algún día alguien se anime, o bosquejemos unas líneas de trabajo. Valga de decir que, aprovechando la “Operación Triunfante” de TVE -a la que deseamos la mejor de las suertes- no está mal recordar que el Triunfante figuró, en sus tiempos jóvenes, en las campañas de represión del corso berberisco, que despues participó en la campaña de Gibraltar, en la que estuvo a punto de perderse en un temporal, guardando aún bríos para perseguir al escurridizo británico en el frustrado combate de cabo Espartel. Finalmente encuadrado en la escuadra del señor Gravina cuando aquéllas interminables guerras de fin de siglo y estando fondeado en la bahía de Rosas, garreó el ancla y el comandante, Yáñez, viendo que se iban a tierra, hizo acopio de valor, mandó largar cables y, a toda vela, pasando delante de todos sus compañeros de escuadra -como aquél valiente desfilando ante el fuego enemigo de la peli “Bailando con Lobos”- a más de diez nudos, trató de salir de la trampa del golfo de Rosas.

El resultado de la valerosa y desesperada maniobra ya lo conocen ustedes, y probablemente don Luis lo narre mucho mejor en su libro. En fin, a grandes males, terribles soluciones que, en este caso, terminaron con apenas víctimas y el buque varado para la posteridad, donde se ha conservado en condiciones; pues en España, al contrario que en Inglaterra o los EEUU, para que se conserve un buque histórico lo mejor es hundirlo. Si no, que se lo digan a TVE, que lleva años hundida económicamente y viviendo tan ricamente, operaciones Triunfo y Masterchef incluidas.

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