VIGIA y ALBORAN

En medio de la barahúnda de noticias lamentables machaconamente reiteradas por todas las Tv. y medios de comunicación, casi ha pasado desapercibida una pequeña noticia que, si no fuera tan modesta, casi podía ser buena: me refiero al regreso de los barcos de la Armada a aguas de Gibraltar y la bahía de Algeciras. Durante paasados gobiernos y legislaturas, estas aguas, de “discutida y discutible” jurisdicción española -especialmente dentro de las tres millas que circundan la Piedra ominosa- estaban absolutamente vetadas (por orden gubernamental) para los barcos españoles, pues en la memoria de todos figuraba la llamada a consultas del embajador español en Londres con ocasión del paso un poco más cercano de lo normal a Punta Europa del vetusto portaaeronaves DEDALO “in hilo tempore” con graves complicaciones diplomáticas mientras los británicos entraban por allí, literalmente, con todo lo que cabía sin embarrancar, como fragatas, buques logísticos y hasta algún achatarrado submarino perdiendo aceite radioactivo por su escacharrada fontanería “Made in Britain” (quien ha visto a la construcción naval británica y quién la ve) llenando todo de porquería sin que le importe a nadie. Pero eso sí, como se le ocurra a un barco militar español acercarse a las costas españolas, la armamos. Incluso cuando un buque pirata yanqui cazatesoros se dedicaba, con patrocinio y permiso gibraltareño, a campar a sus anchas por la zona saqueando tesoros españoles, la adminsitración “zapatera” tardó tres años en tomar medidas, y dar ordenes a la veterana patrullera DESCUBIERTA para que los detuviera, no fuera a enfadarse alguien. ¡Pues menudos son estos señores -que luego se jubilan en Fuengirola y Benalmádena y se operan en la Seguridad Social española- para sus cosas!.

Pero llegó este por lo demás desastroso gobierno y un buen día (2012) apareció por la bahía la patrullera VENCEDORA echando un vistazo por esas cosas de la conservación medioambiental de los tres petroleros guarros que los gibraltareños tienen allí conviertiendo la bahía en una gasolinera naval, y la lancha de la Royal Navy salió como una bala a por ella, para decirle que se retirara de aguas de su jurisdicción, con las consiguientes protestas consulares. Lo cierto es que a la consabida lancha se le está dando bastante trabajo, pues, aparte de todas las protestas e incursiones de los pescadores de Algeciras (con toda la razón), últimamente han aparecido por nuestras aguas (¡será posible!) dos buques más de nuestra Armada, a saber, la VIGIA y el ALBORÁN. El mismísimo almirante Nelson, sin duda alguna, se habrá revuelto en su tumba, y algunos diputados británicos, tan ponderados y juiciosos ellos, han pedido dejarse de cuentos y echar a pique toda la Armada española, aparte de nuevas protestas consulares, mientras el embajador Trillo prepara de nuevo su traje de gala para pasar consultas.

En realidad, todo es un poco fatuo: aparte de que para echar a pique toda la Armada española no nos hacen falta los británicos -ya lo estamos logrando, en buena medida, gracias a la crisis (desguace del PRINCIPE DE ASTURIAS) y los fallos de ingenieria (submarino S-80)- el VIGIA no es ningúna fragata ni un submarino atómico averiado, sino una simple patrullera armada con un viejo cañón de 76 mm.construida en los años 90 junto a sus tres hermanas (SERVIOLA, CENTINELA y ATALAYA) para sustituir a las viejas corbetas tipo DESCUBIERTA (DESCUBIERTA, VILLA DE BILBAO, NAUTILUS y PRINCESA) con casi 40 años de servicio, y en cuyo historial figura, gracias a su muy notable autonomía, la famosa y también “recortada” gubernamentalmente -esta vez fue Felipe González- Guerra del Fletán, y el ALBORAN diremos que, para estupefacción de algunos es ¡un barco pesquero!, modificado precisamente para el apoyo a la pesca como consecuencia de conflictos como el antedicho.

Con tan pocos mimbres, muy sensibles o manipulados por el perverso Dart Waider Picardo tienen que andar los británicos para asustarse, ahuyentarse o precaverse contra “actitudes hostiles” de navíos de la Armada para ellos tan inofensivos. La Armada, sin embargo, hace lo que debe, es decir, la presencia naval en aguas de su jurisdicción e incluso de discutida propiedad, sobre todo cuando en ellas se hacen obras tan sumamente ilegales y hostiles como la que perpreta Dart Waider al otro lado del Peñón, que parece ser es lo que miraba la VIGIA, antes de que la lancha cojonera saliera a dar la vara como siempre. Pues muy bien hecho, qué quieren que les diga. Si los británicos circulan por allí con lo que les da la gana, e incluso tienen un portaaviones, el ARK ROYAL, hundido a 25 millas de Gibraltar y 12 de Fuengirola -en aguas inequívocamente españolas, aunque, por supuesto, ni acercarse por allí o se cabrean- los barcos españoles, en uso de su atribución y su derecho, pueden navegar sus aguas sin que nadie les importune intentando descifrar sus intenciones ¿O cuáles eran las de los british cuando al pasado mes de Agosto nos mandaron media flota al lugar?¿Tendríamos que haberles declarado la guerra?. No sé si por fortuna o por desgracia, al final no habrá caso, pues a su flota le está pasando lo mismo que a la nuestra: se hunde sola cayéndose de vieja. SEguramente los pacifistas y partidarios del amor libre y universal estarán felices por ello.

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