FUERA COMPLEJOS

Ahora que hemos abierto el relicario de lamentaciones a cuenta de las jurásicas fiestas celebradas recientemente en el Peñón, parece que asumimos resignadamente que un país tan desgraciado en la mar como nosotros -recuérdense nuestras cuatro grandes derrotas, a saber: La Armada Invencible, la Batalla de Las Dunas, Trafalgar y el Desastre de 1898- no puede sino tener que soportar incómodos y molestos vecinos como los de Gibraltar ya que a lo largo de la historia no hemos podido librarnos de ellos como se debe.

Pues bien, llegado el verano tal vez sea el momento de deshacerse de complejos, enseñar algún michelín y puntualizar algunas cosas; si en nuestro “palmarés” se pueden colgar las derrotas antedichas -y alguna más, como la de San Vicente en 1797, por ejemplo- no es menos cierto que los ingleses se han esmerado mucho con su propaganda, que nos ha hecho conocer vía literatura y cine -master and commander- la presunta invencibilidad de la Royal Navy decimonónica. Pero lo cierto es que se dejan en el relicario, bien escondidos tal vez en los profundos túneles de Gibraltar, sus seis grandes -grandísimos – desastres navales históricos, que pasamos a enumerar.

En 1625, sir Edward Cecil fue catastróficamente derrotado en Cádiz con graves pérdidas, de lo que siempre se ha echado culpa a la dinastía Estuardo como si fuera sueca; en 1666, la Royal Navy sufre ante los holandeses la derrota en la batalla de los 4 días (Four Days Battle) en la que se perdieron 16 barcos, entre otras cosas, porque al huir se metieron en los bajos de Gabbard shoals. En 1667 De Ruyter y su flota penetraron por el Támesis y el Medway, destruyendo los astilleros ingleses, hundiendo decenas de barcos y llevándose el buque insignia de Su Majestad ROYAL GEORGE. Los británicos todavía se la guardan. En 1741, los españoles, con toda modestia, les endosamos la catastrófica derrota de Cartagena de Indias, con bajas comparables a las de la Invencible, pero por su parte. En 1781 el almirante Graves es burlado por De Grasse en la batalla de Chesapeake, cuya consecuencia será nada menos que Yorktown y la independencia de los EE.UU. Por último, en 1941, tras hundir los japoneses los blindados PRINCE OF WALES y REPULSE, toda la Flota de Extremo Oriente se retira perseguida por los portaaviones de Nagumo hasta Madagascar. En fin, como se ve, en todas partes cuecen habas, y si hay un teorema, es que cuantas más victorias tengas, más desastres sufrirás. Aunque le pese a Patrick O´Brian y todos sus colegas del folletín naútico comercial.

Como dice un amigo de Barbate, el Peñón es sólo una piedra, pero está en un sitio muy malo. No le falta razón. Pero quien tiene la culpa de lo que pasa no es Inglaterra, sino España. Si los miles de españoles que viven, se sustentan, se benefician, recogen migajas o pillan rebotes de lo que sucede legal e ilegalmente en Gibraltar dejaran de hacerlo, y tuviéramos un gobierno responsable, no sería un problema irresoluble, ni mucho menos. En otras palabras, Gibraltar es Gibraltar porque España quiere. Así que, al menos, fuera los complejos idiotas: bañador, y al agua. Dormiremos mejor. 

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1 comentario

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Una respuesta a “FUERA COMPLEJOS

  1. Javier Montilla

    ………talmente de acuerdo Victor!!!!!

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