Archivo mensual: julio 2012

ANTES SE PILLA A UN MENTIROSO

Un submarino se pierde en medio de un conflicto bélico en las inmensidades del Pacífico. La US Navy lo da por desaparecido. Años despues, el propio asesor naval del presidente Eisenhower, que ha participado en la campaña submarina contra los japoneses en la II Guerra Mundial, compone un bello capítulo en su memoria, señala que el enemigo no lo hundió ni figura ninguna acción contra él en sus archivos -se supone que, siendo quien es, dispone de ellos-, y deja para la posteridad en su libro ¡SUBMARINO! un epitafio conradiano a cuenta del WAHOO, desaparecido en combate. Encomiable, pero incierto.

Pero la historia continúa; en los años setenta, se pone de moda el célebre Triángulo de las Bermudas. ¿Habrá otro igual o parecido en el Pacífico?. Así parece, según se lee en la obra EL SUMERGIBLE FANTASMA de Simpson y Burger, y no un solo triángulo, sino muchos más. Llega la destrucción del mito: el WAHOO aparece en la novela como el USS CANDLEFISH, se sataniza a su comandante y segundo de a bordo, se establece una teoría de traslación en el tiempo y el espacio que escandalizaría a Newton, Einstein y a cualquiera que no se halle demasiado ebrio, y, lo más importante, se venden más de un millón de ejemplares del “best seller”. Productivo, pero segundo embuste, que sus ideólogos sin duda pensaron que jamás se descubriría.

Se equivocaban, pues las cosas no han acabado aún: en 2006, más de medio siglo despues, los rusos andaban buscando un submarino soviético por el estrecho de La Pérouse. Lo encontraron; o, mejor dicho, hallaron un submarino hundido a 65 m. de profundidad. Pero, cuando fueron a investigarlo ¡no era de los suyos!. Parecía americano. En efecto, lo han adivinado: se trataba del WAHOO; el WAHOO del belicoso comandante Dudley “Champi” Morton, que, obstinado en penetrar hasta lo más profundo del mar del Japón para hacer el máximo daño a los japoneses -la bahía de Tokio es sólo para las películas- se encontró con su enorme submarino como un escualo en una bañera y, lejos de lograr el “Clean Sweep” (Barrido Total) fue localizado y destruido por las fuerzas de vigilancia japonesas. El expediente figuraba en los minuciosos archivos japoneses, pero se perdió, o no se pudo -o se quiso- localizar. Al fin y al cabo, el japonés es idioma conflictivo para occidentales, y quedaba más bonito un poético final de extinto en las tinieblas para un compañero al que se aprecia.

Lo del best seller es harina de otro costal. Se menospreciaron figuras de combatientes cuyas familias aún estaban con vida, se fomentaron teorías delirantes, y todo para  llenarse  los bolsillos y soñar con la posibilidad hasta incluso de ingresar en la máxima falsedad (Hollywood) y en la fama. Esta ha sido, por desgracia, la forma de tratar un caso de barco desaparecido en nuestros tiempos. Al final, por fortuna, la incontrovertible realidad ha puesto a cada cual en su lugar, pero ¿cuántos casos parecidos estarán aún por resolver? Por el momento, aviso a navegantes: antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.

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OTRAS RUTAS

Os recomendamos la última entrevista de Víctor San Juan en el programa Otras Rutas de Begoña Yebra. Hablamos de Barcos Desaparecidos y otros proyectos. Este es el link:

http://www.eitb.com/es/audios/detalle/925554/otras-rutas-mar-victor-san -juan/

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FUERA COMPLEJOS

Ahora que hemos abierto el relicario de lamentaciones a cuenta de las jurásicas fiestas celebradas recientemente en el Peñón, parece que asumimos resignadamente que un país tan desgraciado en la mar como nosotros -recuérdense nuestras cuatro grandes derrotas, a saber: La Armada Invencible, la Batalla de Las Dunas, Trafalgar y el Desastre de 1898- no puede sino tener que soportar incómodos y molestos vecinos como los de Gibraltar ya que a lo largo de la historia no hemos podido librarnos de ellos como se debe.

Pues bien, llegado el verano tal vez sea el momento de deshacerse de complejos, enseñar algún michelín y puntualizar algunas cosas; si en nuestro “palmarés” se pueden colgar las derrotas antedichas -y alguna más, como la de San Vicente en 1797, por ejemplo- no es menos cierto que los ingleses se han esmerado mucho con su propaganda, que nos ha hecho conocer vía literatura y cine -master and commander- la presunta invencibilidad de la Royal Navy decimonónica. Pero lo cierto es que se dejan en el relicario, bien escondidos tal vez en los profundos túneles de Gibraltar, sus seis grandes -grandísimos – desastres navales históricos, que pasamos a enumerar.

En 1625, sir Edward Cecil fue catastróficamente derrotado en Cádiz con graves pérdidas, de lo que siempre se ha echado culpa a la dinastía Estuardo como si fuera sueca; en 1666, la Royal Navy sufre ante los holandeses la derrota en la batalla de los 4 días (Four Days Battle) en la que se perdieron 16 barcos, entre otras cosas, porque al huir se metieron en los bajos de Gabbard shoals. En 1667 De Ruyter y su flota penetraron por el Támesis y el Medway, destruyendo los astilleros ingleses, hundiendo decenas de barcos y llevándose el buque insignia de Su Majestad ROYAL GEORGE. Los británicos todavía se la guardan. En 1741, los españoles, con toda modestia, les endosamos la catastrófica derrota de Cartagena de Indias, con bajas comparables a las de la Invencible, pero por su parte. En 1781 el almirante Graves es burlado por De Grasse en la batalla de Chesapeake, cuya consecuencia será nada menos que Yorktown y la independencia de los EE.UU. Por último, en 1941, tras hundir los japoneses los blindados PRINCE OF WALES y REPULSE, toda la Flota de Extremo Oriente se retira perseguida por los portaaviones de Nagumo hasta Madagascar. En fin, como se ve, en todas partes cuecen habas, y si hay un teorema, es que cuantas más victorias tengas, más desastres sufrirás. Aunque le pese a Patrick O´Brian y todos sus colegas del folletín naútico comercial.

Como dice un amigo de Barbate, el Peñón es sólo una piedra, pero está en un sitio muy malo. No le falta razón. Pero quien tiene la culpa de lo que pasa no es Inglaterra, sino España. Si los miles de españoles que viven, se sustentan, se benefician, recogen migajas o pillan rebotes de lo que sucede legal e ilegalmente en Gibraltar dejaran de hacerlo, y tuviéramos un gobierno responsable, no sería un problema irresoluble, ni mucho menos. En otras palabras, Gibraltar es Gibraltar porque España quiere. Así que, al menos, fuera los complejos idiotas: bañador, y al agua. Dormiremos mejor. 

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Presentación de Barcos Desaparecidos

   NOTA: OS RECORDAMOS A LOS INTERESADOS Y ADICTOS AL TEMA “BARCOS DESAPARECIDOS” QUE EL NUEVO LIBRO DE VICTOR: “EXTRAÑOS SUCESOS NAVALES” (Enero de 2016) INCLUYE TAMBIEN, JUNTO CON OTROS, VARIOS DE ESTOS CASOS.

El pasado 26 de Junio, acogidos a la hospitalidad de la librería Robinsón de Iñaki Uranga y todo su equipo, presentamos el libro Barcos Desparecidos con buena afluencia de público y  notables asistencias. Agradecer ante todo a todos los que vinieron su presencia, esperando que les resultara ameno y gratificante.

   Como no podía ser de otra manera, abrió el acto nuestro anfitrión con una cordial y divertida bienvenida. Tomó la palabra despues el director de Sílexediciones, Ramiro Domínguez, para resaltar la excelente predisposición de su empresa para el tema naútico, contando en sus fondos editoriales con títulos clásicos y de gran aceptación como “Buques de La Armada Española”, verdadera obra cumbre, y los tres títulos anteriores de Víctor San Juan, es decir, “Trafalgar”, “La Batalla de Las Dunas ” y “Piratas de Todos los Tiempos”.

   A continuación presentó el libro el vicedecano de la universidad Carlos III don Carlos San Juan, con una interesante disertación acerca del contenido del libro como referencia histórica, social y anecdótica siendo una sugerente introducción en el apasionante género del misterio. Por último, Víctor San Juan explicó la génesis del libro, cómo había ido tropezando con estos casos enigmáticos y sorprendentemente archivados, y cómo, al recopilarlos, se producían concomitancias inesperadas. Barcos Desaparecidos, dijo, es una recopilación histórica de los más intrigantes y célebres casos, pero hay muchos más que se deberían conocer.

   Por último, prometió -si los editores y las circunstancias lo permiten- un nuevo ejemplar con los casos que se le han quedado en el tintero, de los que este verano dará un anticipo cada fin de semana de AGOSTO y el primero de SEPTIEMBRE en el programa HISTORIAS DE LA MAR  de Jose Antonio Quirze en Onda 0, SABADOS y DOMINGOS de 7 a 9 de la mañana. Y deseó que todo este trabajo pueda servir para la elaboración de un futuro protocolo de barcos desaparecidos que conserve y evite que se pierdan datos que un día podrían ser resueltos.

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