De Vuelta al Mundo

Pasadas las estresantes ferias pero que tantas satisfacciones nos dan, especialmente por el contacto directo con el lector, que te permite captar las sensaciones que están produciendo tus últimos libros, como INDIAMEN o BARCOS DESAPARECIDOS Y SU MISTERIO, llega por un momento la hora de la reflexión, y tambien de la vuelta al mundo normal, a la rutina diaria. Es entonces cuando regresamos a la regata Volvo Vuelta al Mundo, que unos valientes aún están disputando por todos los mares del globo en unas etapas con unos recorridos que puede respondan a criterios comerciales, pero que tal vez la gente no acabe de comprender.

Lo último es que para la novena etapa, de Lisboa a Lorient, en Bretaña, hay que pasar por San Miguel de Azores. El rodeo puede que sea necesario para dar “desarrollo” a estas magníficas máquinas y sus tripulaciones, pero lo cierto es que “desandan” camino ya andado en torno a la ortodrómica global, lo cual parece un poco absurdo; si antes se decía que las carreras de veleros eran lentas ¡ahora resulta que van hacia atrás!. Cosas que traen los tiempos. Mientras no decidan ir “hacia abajo” -hacia arriba ya salen en las planeadas- todo irá bien.

Con el Telefónica marchando en cabeza, a más de 25 nudos, hacia Lorient, puede que algunos sientan resquemor por esa cabeza de la general perdida tras el extraño bordo de marcaje en las Bahamas, y el bordo fantasma en el que abandonaron el marcaje de Groupama cmino de Lisboa; por no hablar de esas cinco -sí, cinco- pájaras en las regatas “in port”, que han sido la verdadera pesadilla del equipo español, cuando llevaba a bordo varios medallistas olímpicos de circuito y tácticas entre boyas.

Pero todo esto no puede hacernos olvidar las tres primeras estapas brillantemente ganadas en medio de grandes adversidades, cuando los otros equipos se desmantelaban vivos, ni probablemente lo mejor que ha hecho Telefónica en esta Volvo, su etapa del cabo de Hornos, controlando la cabeza de regata y midiendo casi con lupa el punto de acelerador, deteniéndose a reparar a tiempo para cosechar un segundo en Brasil -a punto estuvieron de ganar- cuando todo parecía perdido. Nos han emocionado y deleitado, además de demostrar que son unos campeones.

Y así estamos ahora; con Telefónica, el barco español, segundo de la general, a una distancia incómoda del primero, Groupama, que le pisa los talones a menos de tres millas. Toda la regata abierta y todo puede pasar, pero si no es lo que los españoles deseamos, acostumbrémonos a aceptar el resultado como deportistas, felicitemos a los campeones -Groupama ha hecho una admirable Volvo-  y aplaudamos que los nuestros han luchado por la victoria hasta el final, que ya les hubiera gustado a otros. Al fin y al cabo, tenemos que agradecer, y acordarnos, de tener tambien campeones como Rafa Nadal que ha puesto su séptima Pica en el mismo centro de París. La victoria sólo sabe buena si de verdad la hemos merecido deportivamente.

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s