Los otros TITANIC

Han llenado los fastos del TITANIC durante este pasado fin de semana páginas y minutos de diarios, radios y televisiones, y la verdad es que, aunque algunos se recreen en el aspecto más almibarado o descaradamente rosa, se agradece que los barcos, o un barco famoso, ocupe de vez en cuando los titulares distrayéndonos del acuciante paro, la prima del riesgo, el hijo de la infanta (Johny cogió su fusil), el cuñado del rey y la Madre de todas las crisis, por no hablar de la que les… En fin, que hemos visto al TITANIC, el barco de los sueños y las películas, por los cuatro costados y bajo todos los puntos de vista, desempolvándose en algunas cadenas documentales ciertamente de interés. 

Pero, bien, pasado todo ¿qué pasa con los otros TITANIC?. Esos barcos que fueron, como el original, pensados para un sueño y acabaron lamentablemente en pesadilla, con decenas o centenares de víctimas?. Cada uno tiene su historia, su cuento, un episodio instantáneo como el del TITANIC o largo como una novela de Patrick O´Brien, pero con más sentido y realidad absoluta. Pues qué decir, por ejemplo, del legendario navío sueco WASA de 1628, que, destinado a orgullo real, acabó en ridículo cortesano por su prematuro naufragio y, luego, en nave del tiempo que, embutida en fango, salvó a la torera un lapso de casi 400 años hasta que lo extrajeron del fondo. Y qué me cuentan del LONDON, el soberbio navío inglés que, presto a zarpar del Támesis en 1665, explotó por propia pólvora, y se fue a pique con casi 300 hombres. ¿Y el ROYAL GEORGE, que, en 1782, inmerso en un período de reparaciones, cuando estaban las familias visitando a la tripulación escoró y se hundió, resultando del tremendo desastre 800 muertos, 300 de ellos mujeres y 60 niños?. Estas sí que son tragedias comparables con las del TITANIC, y dignas del mismo, o más, ribeteado rosa.

En España tambien las hemos hecho gordas, y una de las más olvidadas, o enterradas por esa extraña vergüenza que nos invade a veces ante la derrota, pero que nos visita poco a la hora de echar mano del dinero ajeno -en especial si éste es público- es el desastre de Punta Carnero, aún precisado de una buena investigación, en el que murieron casi 2.000 personas al engañar el navío inglés SUPERB a los “reales” españoles de 112 cañones REAL CARLOS y SAN HERMENEGILDO, que se destruyeron entre sí. La verdad es que los españoles siempre tenemos que ser primeros en algo, y si el TITANIC quiso ser original, se encontró, como muchos otros, con un español en su camino, para eso está ahí la fragata EULALIA, que naufragó en idéntico lugar -la Esquina de los bancos de Terranova- por colisión con iceberg en 1847, con casi 20 muertos.

Pero los británicos, en estas épocas remotas, jugaban con bazas más cargadas. Al imponente naufragio de nuestro PRINCIPE DE ASTURIAS en la isla Bella brasileña respondieron con el torpedeamiento -dicen que provocado- del magnífico LUSITANIA, con casi tres veces más muertos. Y al glorioso y dramático final del crucero BALEARES en nuestra guerra civil frente al cabo de Palos, contestaron con la aparatosa, espectacular e incomparable voladura del crucero de batalla HOOD en el estrecho de Dinamarca, con casi 1500 personas a bordo. Pero, por desgracia, serían los alemanes los que ganaron por arrasamiento de los rivales con el hundimiento del WILHEM GUSTLOFF, cargado con 9.000 personas que huían del frente del este, hazaña esta a cargo -cómo no- de un submarino bolchevique.

La exhausta paz parecía que nos traería el predominio del titular deprensa sobre el frío guarismo del número de muertos; así, el ANDREA DORIA, casi tan famoso como el TITANIC, “sólo” se dejó 51 fallecidos en el horrible choque contra el STOCKHOLM. Nos engañábamos, porque ahí estaban esperando no sólo los dramas del ferry ESTONIA (900 muertos) y el filipino DOÑA PAZ (4.386 muertos en uno de los siniestros más espeluznantes que registra la historia de la navegación), sino tambien la larga letanía de petroleros rotos que, aún con pocas víctimas, regaron y chapapotearon a conciencia nuestras costas. ¿Se acuerdan?: TORREY CANYON, EXXON VALDEZ, AMOCO CÁDIZ, CASTILLO DE BELLVER, MAR EGEO, ERIKA, PRESTIGE -este ¿de qué me suena?- y un largo etcétera. Parece que hasta nos tenemos que alegrar de que el COSTA CONCORDIA sólo se haya cargado a 38 personas, ahora que estamos descubriendo que fue el viento -y no el capitán Schettino- el que lo empujó a tierra para morir, evitanto así un vuelco total que habría producido centenares dew muertos.

En fin, para finalizar, despues de este exhaustivo repaso por nuestra historia “sumergida”, sólo recordar que no hay buque inhundible, que la prudencia y sensatez son las mejores armas del marino, así como una exhaustiva preparación, y que lo mejor de aprender de errores ajenos no es el morbo, ni las lecciones directas y cuadriculadas, sino el dotarnos del suficiente sentido común y humildad para reconocer cuántas veces, en los avatares marítimos, hemos corrido riesgos de los que sólo nuestro buen ángel de la Guarda -Dios lo guarde muchos años – ha sido capaz de sacarnos. Y un brindis por aquéllos a las que la Fortuna no quiso favorecer tanto, como puede sucederle a cualquiera algún día. Que nos pille confesados.   

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Los otros TITANIC

  1. Javier

    Apasionante la historia de los naufragios. ¡A ver cuando nos deleitas con un libro sobre el tema! Por cierto. ¿Que fué del catamarán que encalló en Formentera y que citas en tu articulo Celtiberia Express? ¿Se saben las causas del siniestro?

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