Novedades 2012S…

Novedades 2012

Sólo por exigencias del guión acabo de hacer algo inédito hace tiempo, aumentar el espesor de publicidad naútica en mi hogar, o, lo que es lo mismo, comprar una revista del tema. Hacía años que no caía en semejante tentación, y esperaba saborearlo con ese intento regusto del fumador recalcitrante que lleva largo tiempo -meses- sin ceder, angustiosamente, pues sabe que si empieza ya no podrá dejarlo. Uno, que en su día fue gran consumidor del papel-couché naútico -cuando aún no tenía barco, la realidad eran sueños, y apenas había despilfarrado el dinero que ¡oh, pecador! despilfarraría despues- espera recuperar aquellos artículos inefables, las hazañas de algún solitario perdido, los lugares del mundo inexplorados.

Por desgracia, de esto ya no queda nada. Bajo diferentes títulos, como Noticias, Novedades, Astilleros o Mercado, se va desgranando, a lo largo de las hojas, nada más que consumo y publicidad. En fin, eso sí, uno se entera de los últimos gritos del mercado, como ese robot teledirigido que te limpia el casco sin más que actuar sobre un joy-stick -la ruina de los buzos-, los nuevos motores fueraborda eléctricos, como un enorme farias del nº 1 colocado en la popa del sufrido chinchorro, o los últimos avances de la electrónica, siempre dispuesta a complicarse la vida. Todo, por supuesto, a precios ante-crisis, que, si pasa un año más, acabaremos llamando antediluvianos.

Afortunadamente, hay algo que no ha cambiado. Que me disculpe quien se ofenda del arrebato machista, pero es cierto: la maciza que va en la motora. ¿Nunca se han preguntado quiénes serán estas chicas? Lo cierto es que, sin ellas, la motora no sería lo mismo. Con la llegada del nuevo milenio, empezaron a mostrar una preocupante relajación tanto con las indumentarias como con el adecentamiento general. Daba la impresión de que el sensible tema, para alivio de feminsitas y con el ahorro consiguiente, se estaba haciendo de forma sostenible con la cuñada o la mujer del publicista de turno, que en ese momento no tenía nada bonito que ponerse. El lector, claro, se resentía, temiendo ver aparecer sobre cualquier nacarada bañera la suegra con los rulos y la boatiné en cualquier momento. Pero no, lo que vino entonces es la “moda fallera”, es decir, la adolescente hija de alguien que creyéndose la más bella -y no disuadiéndola nadie con la cruda realidad- acababa sobre la motora componiendo poses incalificables. De los vestuarios mejor no hablar. Daba la impresión de que el tema degeneraría hasta aparecer en la bañera a los típicos jovencitos musculosos que ahora podrían agradar a una parte de la audiencia (dos tercios al menos, o más, dado que, según algunas, ya no quedan hombres de verdad). Afortunadamente, por esta revista, los jurásicos podemos respirar tranquilos. La hembra mostrada no solo es hermosa y agrada a la vista, sino que lleva un traje de baño que nada enseña y todo promete; de hecho, ni recuerdo cual es la marca de la motora ¿Era una motora?. En fin, si uno de los pilares fundamentales de la nautica occidental sigue en pie, a pesar de los años transcurridos, no sé si se lo debemos a la publicidad, al marketing o al amor por lo clásico y seguro, pero qué diables, una cosa buena ¿para qué cambiarla?  

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3 comentarios

2 de febrero de 2012 · 12:35

3 Respuestas a “Novedades 2012S…

  1. Javier

    Interesante comprobar que hay mas personas que se dan cuenta del error lamentable, extendido por las revistas especializadas, de pensar que comprando una motora se subirán las chicas en bikini.

    Confío en el buen criterio del 50% de la población mundial para evitar que la evolución del mensaje sea un joven guapo sacando musculines.

    • Bueno, más que error lamentable, diríamos que se trata de una difusa pretensión ensoñadora. ¿Qué serían los barcos sin los sueños? Lo que son: pozos sin fondo. Alegrémonos, aunque sólo sea la vista, con bálsamos como agradables seres sobre ellos, antes de que el criterio cambe irreparablemente (atentos a la suegra).

  2. Espero y pido a quien sea… que esta costumbre no cambie, solamente no nos tenemos que engañar cuando al comprar nuestro “pozo sin fondo” dícese barco soñado, nos damos verdaderamente cuenta que no viene en el “pack de serie” dichas mozas. Sin embargo, si aparecemos especimenes con unas buenas carnes y poco músculo, quemados por el sol y sin ningún “glamour” náutico (me incluyo en esta descripción). Así no podremos vender nunca nuestro barco , ¡ maldita publicidad !

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