Archivo mensual: febrero 2012

PLATA DE IDA Y VUELTA

Tenía un amigo mío un barco que lo vendió, y, habiendo emprendido un día el largo camino a Marsella, al poco tiempo se lo encontró en el puerto de al lado. Había vuelto; no podía librarse de él. Le tenía demasiado cariño. ¡Qué barco más majo!. Pues bien, ahora a los españoles, a pesar de lo incierto que está el mundo, 210 años despues acabamos de recuperar una plata que era nuestra, o de nuestra propiedad, acuñada en Lima en 1796, cuando los pobres peruanos estaban oprimidos por nuestros próceres absolutistas mientras indios del norte como Pocahontas se casaban alegremente con los bienamados colonizadores anglos.

La tomadura de pelo había empezado mucho tiempo atrás; allá por 1620, un galeón de la flota de Indias, el CONCEPCION, fue sorprendido por un temporal en los estrechos de Florida, rompió el aparejo y vagó durante ¡casi un mes! por aguas caribeñas hasta acabar naufragando en unos bajos al norte de la República Dominicana, que a partir de entonces se conocieron como bajíos de La Plata. Afortunadamante, se salvaron muchos tripulantes, y como las lenguas son pródigas, al poco tiempo se presentó en Puerto Plata un inglés llamado Phips; quería contratar ciertos buzos para unas exploraciones de un barco inglés naufragado por allí cerca. Como a la sazón españoles e ingleses no estábamos peleados -nos dábamos tortas con los holandeses- no sólo se permitió a Phips (que venía con credenciales del catolicísimo rey inglés Jacobo II Estuardo) contratar buceadores, sino que, con la típica hospitalidad hispana, se le ayudó en todo, lo cual él agradeció mucho expoliando el pecio y el tesoro del CONCEPCION con nuestro propios medios, haciendo luego mutis por el foro, y repartiéndose los cuartos con su bienamado rey católico y ligeramente chorizo. Aún se deben estar riendo.

Desconocer la historia es exponerse a repetirla, y que la lista de infamias no conozca límites. A principios del siglo XIX llegaba a España un convoy procedente de Lima y compuesto de cuatro fragatas a las órdenes de Bustamante (fragata MEDEA) y con la MERCEDES entre sus filas, que procedía de más lejos, nada menos que del Perú, habiendo doblado el temido cabo de Hornos. Estábamos tambien en tiempos de paz, pero, con la cordialidad que les caracteriza, los ingleses supieron que nuestro convoy venía lleno de plata hasta las cejas y enviaron al comodoro Moore para que, administrando una buena dosis de cañonazos, los barcos españoles se sintieran inclinados a acompañarles. La misión diplomática acabó con la fragata MERCEDES volada y hundida frente al cabo de Santa María, en Portugal, hecho que provocó más de 200 víctimas, hombres, mujeres y niños, y el rsto del convoy capturado. La MEDEA de Bustamante fue rebautizada IMPERIEUSE, y en ella hizo sus glorias otro famoso, Lord Cochrane, inspirador del protagonistade la serie MASTER AND COMANDER según propia confesión de Patrick O´Brian. Hubo las protestas de rigor, y luego lo de siempre, es decir, el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

Muchos, muchísimos años despues, apareció por Gibraltar un buque explorador llamado ODYSSEY EXPLORER, que propuso al gobierno british del Peñón la búsqueda de un presunto navío SUSSEX que se les había perdido por las cercanías el año de la Tana. La noticia, proclamada a bombo y platillo con el vergonzoso apoyo del Almirantazgo inglés, se publicó en todos los periódicos, y el gobierno de cierto señor cuyos antepasados hacían o arreglaban zapatos se lo tragó, dejando al ODYSSEY hacer  lo que le dió la gana, que era, ni más ni menos, saquear el pecio de la MERCEDES, del que sacaron 17 toneladas de monedas de plata valoradas en 380 millones de euros. Portugal, en cuyas aguas se perpetraba el expolio, se puso de canto como siempre que hay inglés por medio, y al fin el gobierno del señor de los zapatos, avisado por los alaridos d cierto periodista amigo mío residente en la zona, reaccionó mandando la gloriosa corbeta DESCUBIERTA (toda una pieza de museo en sí misma y en su evocación expeditoria Malaspina) para detener al ODYSSEY. Pero era tarde; el atraco se había consumado, y la plata estaba en ya a buen recaudo en los EE,UU. Como siempre tambien, para evitar complicaciones diplomáticas, hubo que dejar en libertad al ODYSSEY delincuencial.

Pero, y aquí está lo bueno, no acabó aquí la cosa. A nadie le gusta que le tomen en pelo, ni siquiera a un gobierno inepto, cuyo ministro de Cultura Molina inició acciones legales allá por el año 2004 para la recuperación de la plata. Pleitos tengas para que los ganes, y así es cómo, ocho años despues y superando las interminables apelaciones de Odyssey S.A., señores HEMOS GANADO. El juez Mark Pizzo ha dictaminado que la plata se devuelva a España, y ayer volaron hacia Tampa. EE.UU. dos Hércules de la Fuerza Aérea Española para recoger lo que es nuestro bajo supervisión de la Guardia Civil. Así que, cómo se ve, no hay nunca que dar batallas por perdidas, y enhorabuena al gobierno cesante, que, como el Campeador, ha ganado batalla despues de muerto. Al César lo que es del César.   

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Celtiberia Express

El famoso siniestro del COSTA CONCORDIA nos había hecho olvidar, tapado o “difuminado” que por las mismas fechas, en el Estrecho, un lindo mercante casi se mete entero en la bodega de un Fast Ferry catamarán de los que cruzan el Estrecho, no ocurriendo nada aparte de los destrozos, con lo cual tienes asegurada la inmediata desaparición de los medios al día siguiente, más con sabrosas noticias naúticas como las del naufragio del inmenso crucero italiano, con sus muertos “calentitos”. Pero la Celtiberia Express, es decir, la incorregible rivalidad o instinto de emulación ibérico con todo lo que se hace fuera -preferiblemente si es catástrofe naval en lo que nos hemos revelado históricamente como consumados especialistas- ha funcionado esta vez con puntualidad pasmosa, y, todo hay que decirlo, venturosa falta de víctimas, lo que hace que ironizar sobre el particular sea un poco menos réprobo. Ya estamos, como vulgarmente se dice, en el alero de nuevo, con el castañazo que se ha dado otro ferry español en las Baleares.

Señores lectores, por mucho que se quiera edulcorar, y describir el lugar del accidente como el islote de Sa Torreta o el norte de Espalmador, a mí me da en la nariz que el lugar donde se la ha pegado el “diestro” es el conocido como Porcs, o “Los Puercos”, que delimita la margen sur del paso de los Freus, en concreto el Freu Gran, por el que pasaría holgadamente hasta un ciego en día de niebla y con la cubierta llena de pescado (¡Tía Buena!). El islote de enfrente, que tambien se ignora, habría quedado mucho más a propósito de no saber capitanía qué hacer con estos capitanes de hoy en día, pues se llama Ahorcados. El nombre del ferry tambien tiene su aquel, pues parece que al “montapiedras” algún inspirado naviero de Balearia le concedió el nombre de “Maverick II”, que debe sonarles a alguien de las películas, aunque afortunadamente descartaron los de Kevin José o Richard de Jesús. Que el paletismo más rancio y vulgar haya alcanzado el mundo de los ferrys es indicio de la depravación general del mundo naviero, que nos llega en esplendente y aparatosa muestra con el COSTA CONCORDIA. El “Maverick” solo es una pálida muestra de ello, y de su acierto y puntería queda para la posteridad la bella foto que lo muestra entero -entero- sobre las piedras, sin que ninguna extremidad de su casco, ni tan siquiera la hélice, toque el agua (en el Mediterráneo no hay más marea que las barométricas). En esto, todo hay que decirlo, supera ampliamente al paquebote italiano, que todavía tiene mucho “cuerpo” dentro del agua para deleite de los buzos. Pero la Celtiberia Express tiene lo que tiene, y al celtíbero a burro no lo gana nadie. Bastante burros parecen los ejecutantes del Maverick, desde luego. Cuando llegó el remolcador, como no les funcionaba la marcha de ir por tierra, tuvieron que dejarlo en su lugar. A los navegantes normales sólo se nos ocurre navegar a la altura de Albacete en el segundo problema de navegación del examen para capitán, o cuando el GPS se descontrola con alguna libación excesiva. Pero tragarse el islote de Sa Torreta en tiempo real y con pasajeros a bordo ya es harina de otro costal. Si el CABO SAN ROQUE o el CABO SAN VICENTE, los últimos transatlánticos españoles, se levantaran de su tumba de la playa indonésica donde fueron desguazados, se llevarían las manos a la cabeza o se darían a la bebida de ver cómo se las gastan su sucesores. Pero el capitán del Maverick ya verán cómo no; hará gloria y fortuna. Incluso puede que le entrevisten en” Sálvame”, lo que no estará tan mal, pues la basura ha de ir al cubo de la misma. Incluso tuvo la caradura de decir que los pasajeros “se portaron muy bien”. La próxima vez que un pájaro de estos se trague una piedra, que se lleve un poco de bicarbonato por si a alguien se le ocurre conminarle poco educadamente a seguir con la degustación de su barco entero; residuos contaminantes incluidos.

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Una Pica en Francia

Llevamos un año de desgracias que esto acabará por tocarnos la moral. Como si no fuera suficiente que el espectro de la crisis amargue nuestras noches con sus bufidos sincopados y mediáticos, como si, durante el día, no nos dijeran bastantes veces que no nos pueden pagar, como si no tuviéramos que soportar, jornada tras jornada, el mal humor circundante, y como si no hubiéramos visto naufragar un inhundible crucero de vacaciones CONCORDIA con estrépito, ahora resulta que nuestra alegría, la única que nos quedaba, tambien nos la han jod…

¿Que a qué me refiero?. Desde tiempos del añejo Bahamondes, y pasando por Ocaña, Fuentes, Perico Delgado o el inefable Inundain (según Rafaela Carrá, magnífica artista y mejor persona, que nos mandó a toda Europa a hacer el amor al sur), nada nos satisfacía más a los españoles que poner una pica en Flandes, o, mejor dicho, en Francia, con la que tenemos ciertas rencillas pendientes desde que cierto individuo bajito y matón nos invadió allá por 1808. El tenis tambien nos ha dado glorias memorables en este sentido, y la llamada Armada Española, con la única arma de sus raquetas y la munición de sus imparables saques de la mano de Orantes, Costa, Nadal y otros muchos ha dado auténticas lecciones en Roland Garrós a ciertos individuos necesitados de peluquería y de bíblico apellido, que confirman la sospecha de que hay “mano negra” en todo este asunto. Pues la venganza gala ha llegado en forma de descalificación para uno de nuestros mejores deportistas actuales, Alberto Contador, al que acaban de “robar” en los despachos el Tour de Francia que ganó en las carreteras. El propio tribunal reconoce que la micromillonésima partícula encontrada en su organismo no fue ingerida intencionadamente para mejorar prestaciones ni la mejoró, pero le endosa la máxima sanción. Viva la igualdad, la justicia y la fraternidad.

La verdad es que a estos franceses -no a todos- ya les llegará su San Martín. Muchos dicen que envidian nuestros éxitos en fútbol, baloncesto y fórmula 1, mientras ellos se muerden las uñas, o hacen el crucigrama de L´Equipe. Yo tengo mi teoría, y es que, tras la paliza que le está pegando el Telefónica de Iker Martínez y Xavi Gutiérrez al Groupama del mejor navegante francés del momento, Frank Cammas, en la Vuelta al Mundo Volvo, se han puesto la venda antes de la herida y nos quitan títulos pasados para compensar los que puedan caer de nuestro lado en el futuro. La verdad es que uno, que tiene barco francés, coche francés y admirados ídolos navegantes franceses, va a acabar por estar de acuerdo con aquél que decía que los gabachos sólo habían inventado tres cosas buenas: los aviones Mirage, los automóviles Renault, y el francés. Y que no se pongan chulos, o nos obligarán a ceñirnos al estereotipo del “francés coronado”, y no precisamente como referencia a Luis XIV.   

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Novedades 2012S…

Novedades 2012

Sólo por exigencias del guión acabo de hacer algo inédito hace tiempo, aumentar el espesor de publicidad naútica en mi hogar, o, lo que es lo mismo, comprar una revista del tema. Hacía años que no caía en semejante tentación, y esperaba saborearlo con ese intento regusto del fumador recalcitrante que lleva largo tiempo -meses- sin ceder, angustiosamente, pues sabe que si empieza ya no podrá dejarlo. Uno, que en su día fue gran consumidor del papel-couché naútico -cuando aún no tenía barco, la realidad eran sueños, y apenas había despilfarrado el dinero que ¡oh, pecador! despilfarraría despues- espera recuperar aquellos artículos inefables, las hazañas de algún solitario perdido, los lugares del mundo inexplorados.

Por desgracia, de esto ya no queda nada. Bajo diferentes títulos, como Noticias, Novedades, Astilleros o Mercado, se va desgranando, a lo largo de las hojas, nada más que consumo y publicidad. En fin, eso sí, uno se entera de los últimos gritos del mercado, como ese robot teledirigido que te limpia el casco sin más que actuar sobre un joy-stick -la ruina de los buzos-, los nuevos motores fueraborda eléctricos, como un enorme farias del nº 1 colocado en la popa del sufrido chinchorro, o los últimos avances de la electrónica, siempre dispuesta a complicarse la vida. Todo, por supuesto, a precios ante-crisis, que, si pasa un año más, acabaremos llamando antediluvianos.

Afortunadamente, hay algo que no ha cambiado. Que me disculpe quien se ofenda del arrebato machista, pero es cierto: la maciza que va en la motora. ¿Nunca se han preguntado quiénes serán estas chicas? Lo cierto es que, sin ellas, la motora no sería lo mismo. Con la llegada del nuevo milenio, empezaron a mostrar una preocupante relajación tanto con las indumentarias como con el adecentamiento general. Daba la impresión de que el sensible tema, para alivio de feminsitas y con el ahorro consiguiente, se estaba haciendo de forma sostenible con la cuñada o la mujer del publicista de turno, que en ese momento no tenía nada bonito que ponerse. El lector, claro, se resentía, temiendo ver aparecer sobre cualquier nacarada bañera la suegra con los rulos y la boatiné en cualquier momento. Pero no, lo que vino entonces es la “moda fallera”, es decir, la adolescente hija de alguien que creyéndose la más bella -y no disuadiéndola nadie con la cruda realidad- acababa sobre la motora componiendo poses incalificables. De los vestuarios mejor no hablar. Daba la impresión de que el tema degeneraría hasta aparecer en la bañera a los típicos jovencitos musculosos que ahora podrían agradar a una parte de la audiencia (dos tercios al menos, o más, dado que, según algunas, ya no quedan hombres de verdad). Afortunadamente, por esta revista, los jurásicos podemos respirar tranquilos. La hembra mostrada no solo es hermosa y agrada a la vista, sino que lleva un traje de baño que nada enseña y todo promete; de hecho, ni recuerdo cual es la marca de la motora ¿Era una motora?. En fin, si uno de los pilares fundamentales de la nautica occidental sigue en pie, a pesar de los años transcurridos, no sé si se lo debemos a la publicidad, al marketing o al amor por lo clásico y seguro, pero qué diables, una cosa buena ¿para qué cambiarla?  

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2 de febrero de 2012 · 12:35