Archivo mensual: enero 2012

POR ALLI RESOPLA

Ahora que lo veo, allí, el pobre COSTA CONCORDIA de vientre blanco varado y muerto sobre la isla de Giglio, no puede menos que traerme a la memoria un incunable de la memria colectiva: Moby Dick. Llevamos todo el fin de semana de especiales informativos, informes semanales, reportajes dominicales, etc., pero seguimos sin saber adjudicar otros papeles fundamentales, porque nos han puesto como Ajab al responsable de la capitanía marítima de Livorno, como arponeros a los cocineros y camareros del barco, y el papel del denostado capitán todavía lo estamos buscando. Incluso tenemos una bella, lo cual jamás habrían admitido los castos balleneros, que se acostaban juntitos para darse calor (no lo digo yo, léanse el libro y verán).

Pues bien, repasando por enésima vez el episodio, aquí tambien chirría algo, o, como se habría dicho en Moby Dick, “por allì resopla”. Examinemos los cuatro pasos fundamentales: PRIMERO, por qué se acercó tanto el CONCORDIA a la costa; parece que no sólo la compañía lo autorizaba, sino que lo alentaba -“hacemos viajes turísticos, no traslados”- , y, además, la capitanía de Livorno lo tenía sabido y aprobado. Por lo que la voz tonante de Ajab chorreando al capitan Schiattino se nos diluye resbalando a lo largo de su pata de palo administrativa. SEGUNDO, una vez impactado el barco contra el fondo el leviatán con resultado de senda brecha de 50 m. y sala de máquinas inundada, qué conocimiento tuvo el capitán de los daños -se encargó una cena, escena surrealista digna de Visconti- y qué avisos y medios de seguimiento y salvamento se movilizaron a través de Ajab. Este capítulo es impreciso, y, si bien de nuevo el “capi” sale malparado, tampoco Ajab queda exento del “salpicamento di merda”.TERCERO: una vez nos vamos a pique, colega, el capi pone rumbo a Giglio -casi mete el barco en puerto- larga el ancla que revira el barco, y, sorprendentemente -los barcos estrambóticos como el CONCORDIA son así- se pone a dar de banda del costado contrario al que se hizo la brecha, que nos enseña sin pudor alguno con la piedra en las fauces, que para eso lo que se van a comer los gusanos que lo vean los cristianos.  Aquí el capi reclama aviso profesional y mérito en la maniobra, que, dada la proximidad de la isla, tampoco es para tanto. CUARTO,  se inicia el salvamento, que concluye con casi 4.000 personas puestas a salvo y 30 muertos, según todos los profesionales, un salvamento ejemplar que podía haberse adjudicado el capi si no se las hubiera pirado cayéndose en una lancha salvavidas. En fin, como se ve, todo un poema en el que nada aún está ni estará durante mucho tiempo claro.

Mientras tanto, allí está, el pobre bicho, varado, fallecido y expuesto a todo -sobre todo, a la vergüenza- como ningún capitán quisiera ver su barco. A este, desde luego, nadie la ha pedido opinión, y tiene difícil volver a resoplar.

Deja un comentario

Archivado bajo Blog

PELIGROS PARA LA NAVEGACION

Ahora que han pasado unos días podemos empezar a descorrer el velo de misterio que rodea el siniestro del COSTA CONCORDIA, responder algunas preguntas y plantearnos otras. Por ejemplo, vemos claro que cuando uno se dedica a las relaciones públicas, las fiestas, los saludos extemporáneos a las islas circundantes para reconocimiento del alcalde y los paseos por el puente de una bella invitada, y se cree completamente asegurado por las ayudas a la navegación, puede olvidar lo principal, es decir, qué es o para qué sirve un capitán, y dejar que tu precioso barco acabe en las rocas. Por eso es muy imnportante no olvidar nunca: barco, carga y pasaje. Mientras un capitán no tiene estas tres cosas a resguardo, NUNCA puede permitirse otras. Ha costado muchas vidas que alguien que jamás debió ser capitán lo aprenda. Tambien debería aprenderlo su compañía, y algunas autoridades, porque sólo falta que nos salgan ahora con que no tenía el título en regla o se le había caducado.

Tambien comprobar el lamentable estado de conocimientos que, cuando se refieren al tema naútico, exhiben nuestros inefables medios de comunicación. Que se sepa, los barcos no vuelcan, zozobran, no andan, sino que navegan, y no embarrancan, sino que tocan fondo. Pero nada como lo de Televisión Española en la 2 noticias, en la que se hablaba del lecho rocoso en el que el COSTA CONCORDIA “pende”. Teniendo en cuenta que lo que pende de un hilo ahora es la carrera y la libertad de su capitán, aparte de la espada de Damocles de la contaminación sobre el ecosistema, por nuestra parte “propendemos” a considerar que habría quedado mucho mejor decir que “yace en precario” o “descansa”; si con el “pende” se quería decir que pudiera estar “colgado” en forma inestable, desconocemos si el origen de la expresión provendrá del redactor o una espontánea originalidad de la locutora (temo lo pedor), tal vez por creerse el ladrón que todos son de su condición y cómo va a estar uno a esas horas en que la 2 noticias se emite, noticiario que, si por ahí prosigue, se acabará convirtiendo en un auténtico peligro para la navegación informativa.

Por último, las preguntas sin explicar: si el COSTA CONCORDIA se dirigía al norte, a ver cómo se explica que acabara varado con la proa al sur. La única respuesta posible el que el Fitipaldi que iba al mando tocó fomdo rumbo norte, y, viendo el estropicio que había organizado, se dirigió a la isla para varar el barco y “caerse” hábilmente en una lancha salvavidas con su inmejorable compañía. Si esto fue así el alcalde de Giglio no sólo no va a agradecerle nada, sino que se acordará de él y de toda su parentela durante una buena temporada. Sin embargo, todo hay que decirlo, buscar la varada cuando te vas a pique es una práctica ortodoxa, y lo único que podrá Schiattino reclamar a su favor cuando se le juzgue y condene al frío bentos para toda la eternidad. Naúticamente, al menos.

1 comentario

Archivado bajo Blog

CONCORDIA 0, COSTA 1

   Reza el viejo proverbio marinero “Mantente bien vigilante o nunca marino serás, si no ves lo que hay delante, para, modera, o da atrás”; igualmente, de la escuela naútica uno ha de recordar el consejo de verificar siempre un flamante waypoint sobre la vetusta carta naútica, no vaya a haber algo -léase piedra- escondido que se le haya escapado a la zumbada pastilla del navegador GPS. Por último, de la bañera y los patitos, un presunto navegante debería recordar la Primera Ley de la Atracción Universal entre Cuerpos Flotantes, a saber, “Todo cuerpo a flote sobre una lámina de agua experimenta una atracción hacia otros cuerpos, o los bordes de la bañera, directamente proporcional a su peso.” Pues bien, a pesar de todo este bagaje cultural, de vez en cuando aparece una motora rampante sobre un espigón, un ferry malamente subido sobre un bajo, o, lo último, un enorme leviatán (paquidermo parece un poco fuerte) de viajes de crucero como el COSTA CONCORDIA con vocación fallida de arrecife para conservación del ecosistema que se da el castañazo llevando cuatro mil y pico personas a bordo, saldándose el siniestro con medio centenar largo de víctimas entre muertos y desaparecidos. Y la pregunta que surge es: pero ¿cómo ha podido suceder semejante estropicio?

Pues bien, empezando por el hecho de que bautizar un barco con un nombre que sugiere una atracción por la costa nunca fue un buen presagio, hoy en día, por muy perfeccionados y precisos elementos de navegación que se disponga, el tamaño elefantiásico de estos objetos flotantes no asegura, de principio, ningún relax para su tripulación. Aparte de que, en pleno reventón de la burbuja inmobiliaria, andar por ahí tentando al diablo con una gigantesca chalana sobre la que se ha montado un bloque de pisos nada bueno augura. Vienen a la memoria sesudos arcanos como la desproporcionada inercia, la falta de capacidad de evolución longitudinal, y la superficie de vela expuesta al viento que los ingenieros navales de hoy día, sencillamente, se pasan por el forro, para dicha del mar Mediterráneo, que se frota las manos con esta nueva víctima. En otras palabras, cuando uno se cree muy listo y con todo demostrado sobre el papel, puede acabar con el engendro aparatosamente discordando con la preciosa costa toscana y empapelado tras las rejas, como andará ahora el capitán del COSTA CONCORDIA.

Durante el siglo pasado, acabamos por acostumbrarnos a ferrys que iban por ahí con las compuertas abiertas, o sin nadie en el puente, pues el piloto automático y el radar estaban enchufados, unicas concesiones a la fatalidad que el mundo moderno estaba dispuesto a hacer desde los siniestros del ANDREA DORIA, el LUSITANIA o el megalovisualizado y comentado del TITANIC. Pues no. El COSTA CONCORDIA , barco perfecto, insumergible, infalible, hiperseguro, superdotado y magnífico acaba de inscribir su nombre desventrado, medio hundido y puesto de medio lado con todo su superequipo para cefaleas de la casa aseguradora que haya aceptado su póliza. Que se prepare. Si el bono italiano está a nivel de bono basura, los cómnodos viajes de crucero para jubilados van a terminar haciéndose en el Parque de Atracciones, pero con tila de por medio y equipo desfibrilador a mano. Por si las moscas.

2 comentarios

Archivado bajo Blog

gracias, Alejandra

Los diestros y prácticos navegantes sobre la tersa superficie de las olas, parece que somos algo topes a la hora de la navegación por internet; por eso, no puedo menos que agradecer tu entusiasmo, empuje, y, como se dice en nuestro mundo, inmejorable practicaje para estos difíciles pero ineludibles trabajos de nuestros días. Como sabes, los barcos no llevan más luces que las de navegación, y, como no ven -aunque algunos llevan ojos pintados- necesitan faros como tú que iluminen la noche. Un cordial saludo. Víctor

1 comentario

Archivado bajo Blog

PIRATAS DEL CORAZON

Camino va de cumplirse tres años en uno de esos conflictos extraños que pilló a muchos completamente desprevenidos, y esta misma tarde (12 de Enero 2012) nos ha sorprendido con una perla singular: me refiero al ataque del petrolero-buque logístico español PATIÑO por parte de piratas somalíes en el océano Indico; no es nada nuevo a estas alturas, porque la última revisión oftalmológica  de estos bucaneros modernos en el remoto Mogadiscio debe datar por lo menos del siglo pasado, lo que les lleva a incurrir contumaces en este tipo de errores, a saber, confundir barco de guerra con mercante o  de cualquier otro tipo (léase pesquero). Sin ir más lejos, en mayo del 2009 el aviso francés NIVOSE (gemelo de ciertas fragata marroquíes que un día cercaron Perejil) fue objeto de una estrepitosa confusión como ésta, hecho que derivó  en la captura de una horda completa de delincuentes, nodriza y auxiliares incluidos (lo que en argot “somalo-pirático-blackhawk derribado” se denomina PAG, Pirate Assault Group).

No satisfechos con esta “hazaña”, en  abril del siguiente año una solitaria lancha atacó nada menos que el buque de desembarco anfibio norteamericano USS ASHLAND, siendo entusiásticamente correspondida y sus ocupantes debidamente “procesados” tras las rejas. En este caso, la “metedura” podía ser algo más disculpable que con el NIVOSE, pues, como alegaría en su defensa cualquier vigía somalí, un paralelepipédico buque anfibio puede parecerse bastante a un moderno transportador de coches o un ferry, aunque el color gris sea harina de otro costal, y coloque a los “expedicionarios” en la misma situación que don Quijote contra los molinos de viento. Omnipresentes en temas naúticos, los británicos, con su logístico FORT VICTORIA, tambien han experimentado confusiones de este género. Ahora nos toca a los españoles, y, aun reconociendo que el PATIÑO  se parece bastante a un mercante, otra vez estamos a vueltas con el tema del color, que empieza a hacernos dudar sobre la capacidad de percepción cromática de algunos delincuentes, aunque de noche todos los gatos sean pardos. El caso es que seis bizarros somalíes se han “tirado” -nunca mejor dicho- al asalto del mastodonte español, que lleva nada menos que un pelotón completo de infantes de marina y un conspicuo helicóptero, nada moderno pero muy eficiente. Como por desgracia no podía ser de otra manera, la cosa ha concluido con cinco piratas heridos y otro desaparecido, al parecer muerto y echado al agua por sus propios compañeros. No contentos con lo descabellado de su acción, a la enérgica respuesta se respondió con más fuerza, y algo así no podía sino acabar mal.

Nos retrotrae esta escaramuza al más mediático y lacrimógeno episodio protagonizado  por el ya célebre ALAKRANA cuyo rescate había que pagar a cualquier precio, conminando a una timorata administración para que no se “soltara” a la Armada, que, lejos de los benéficos piratas, eran los malos del cuento. Hoy, cuando nada menos que doce buques de la Armada han pasado rotativamente por estas aguas realizando de forma irreprochable su misión protectora, y dos de ellos de forma destacada (la fragata VICTORIA y el patrullero INFANTA CRISTINA, cada uno con tres brillantes misiones de intercepción y neutralización en su haber), curiosamente con la poca o ninguna cobertura mediática característica de cuando se hacen bien las cosas, sólo cabe preguntarse, con el galopante desconocimiento también imperante a retaguardia del PATIÑO (es decir, en España) lo que hubiera pasado si los piratas somalíes hubieran tenido éxito. Imaginen el titular:

LA PATIÑO (nave) SECUESTRADA POR PIRATAS SOMALIES

¿Cuánto rescate habríamos estado dispuestos a pagar?. Pobre don José Patiño. ¡Ay, piratas de mi corazón!

5 comentarios

Archivado bajo Blog

La Mar, los barcos y La Literatura

Existen pocos buenos lectores que no se hayan sentido alguna vez inmersos, conmovidos o ilusionados por una novela o un libro de ambiente náutico o marinero. Moby Dick, la Isla del Tesoro, El Viejo y El Mar o Capitanes Valientes son títulos universales, que figuran en la memoria colectiva. En nuestro país, sin embargo, y salvo notables excepciones como Luis De La Sierra o Mateo Mille, el autor de tema exclusivamente náutico prácticamente no se conoce, a diferencia de otros países de gran tradición marinera. A mediados de los noventa del sXX nace en Barcelona, a fin de remediar esta carencia, el Premio Nostromo de Literatura Marítima, que consolida a algunos pioneros y sirve para el descubrimiento de nuevos escritores de tema marítimo.

En su quinta edición (2001) se proclama ganadora la novela Pequeño Escota, primera incursión en la narrativa de un desconocido, Víctor San Juan. Fue el inicio de una trayectoria literaria, que hoy, diez años después, cuenta ya con nueve libros publicados y el reconocimiento de tres importantes premios, además de incluir títulos inolvidables para cualquier lector de novelas (Soy Capitán) o aficionado a la historia náutica (La Batalla Naval de Las Dunas). Son libros que, con el tiempo, han traído el reconocimiento de la crítica especializada, y un estilo propio definido por su ágil desarrollo, amenidad, profunda penetración dentro del género, y, también, excelente base y soporte documental, pues los ensayos que Víctor va publicando luego son caldo de cultivo para sus novelas. Te invitamos  a seguirle y navegar literariamente con sus novelas, ensayos y sagas literarias.

2 comentarios

Archivado bajo Blog